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Rocío Hernández
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24 de agosto de 2026 · 6 min de lectura

Canciones para la entrada de la novia y del novio en una boda civil

De todas las decisiones musicales de una boda, la entrada es la que más vueltas da. Es el momento en el que todo el mundo se gira, y la canción que suene ahí va a quedarse pegada al recuerdo para siempre. Por eso es también la que más miedo da elegir.

Después de muchas ceremonias, esto es lo que de verdad importa a la hora de decidir.

Lo primero no es la canción: es cuánto dura el pasillo

Parece una tontería, pero es el error más habitual. Una pareja elige una canción preciosa de cuatro minutos y medio, y resulta que el recorrido hasta el altar dura cuarenta segundos.

Cuando canto en directo esto se resuelve solo, porque adapto la estructura: puedo alargar una estrofa, sostener un final o entrar directamente al estribillo si el padrino aprieta el paso. Con una pista grabada no hay margen, y se nota.

Antes de enamoraros de una canción, cronometrad el pasillo. O decídmelo y lo ajusto yo.

Qué funciona de verdad en una entrada

No todas las canciones bonitas sirven para entrar. La entrada necesita algo muy concreto: que arranque reconocible desde el primer compás y que crezca.

Estas son de las que mejor funcionan, y todas están en mi repertorio:

  • Unchained Melody — The Righteous Brothers. La entrada clásica por excelencia. Arranca lenta y sube justo cuando llegáis al altar. Si dudáis, esta no falla.
  • A Thousand Years — Christina Perri. La más pedida de los últimos años, y con razón: la letra habla literalmente de esperar toda una vida. La canto en inglés y en español, según prefiráis.
  • Perfect — Ed Sheeran. Más cercana y menos solemne. Funciona muy bien en ceremonias al aire libre y en bodas donde no queréis un tono grandilocuente.

Para una ceremonia religiosa, el registro cambia y hay piezas que encajan mejor con el espacio:

  • Ave María (Schubert o Gounod). En una iglesia, con su acústica, pone la piel de gallina sin necesidad de nada más.
  • Hallelujah — Leonard Cohen. Muy versátil: sirve para la entrada, para la firma o para el encendido de velas.
  • Angel — Sarah McLachlan. Delicada, perfecta si buscáis algo íntimo y menos escuchado.

Si es una boda civil, la entrada tiene una ventaja

En una ceremonia religiosa el orden lo marca la liturgia. En una boda civil lo marcáis vosotros, y eso da un margen que conviene aprovechar: el pasillo puede ser más corto o más largo según dónde se celebre, la entrada puede ser conjunta o por separado, y nadie os va a decir que una canción "no toca".

Lo que sí cambia es el espacio. Muchas civiles son al aire libre, en una finca o en una playa, y ahí no hay eco que ayude: la voz tiene que llegar sola. Por eso llevo mi propio equipo. Si queréis ver cómo encaja la entrada con el resto de la ceremonia, lo cuento momento a momento en Música para la ceremonia civil.

¿Y la entrada del novio?

Cada vez más parejas la cuidan igual, y hacen bien: es el primer momento con música de toda la boda y marca el tono. Suele pedir algo con más pulso que la de la novia, que arranque con seguridad y no compita con lo que viene después.

De mi repertorio, las que mejor funcionan ahí:

  • At Last — Etta James. Elegante y con presencia desde la primera nota. Una entrada que llena el espacio sin ponerse solemne.
  • Feeling Good — Nina Simone. Si el novio quiere entrar con carácter, esta. Empieza contenida y explota.
  • Fly Me to the Moon — Frank Sinatra. Más ligera y con guiño. Perfecta para bodas civiles con aire informal.

Un consejo: que las dos entradas no se parezcan. Si la de la novia va a ser lenta y emotiva, la del novio agradece contraste.

Canciones para la entrada en español

Me lo preguntan mucho, y tiene todo el sentido: hay familias en las que la mitad de los invitados no entiende inglés, y la letra importa. Estas las canto en español y están en mi repertorio:

  • Vivo por ella — Andrea Bocelli y Marta Sánchez. Con un arranque que crece muchísimo. En un pasillo largo, impresiona.
  • Quédate conmigo — Pastora Soler. Emotiva y muy cantable. De las que hacen llorar a las madres.
  • Por siempre tú — Christina Aguilera. La versión en español de I Turn to You. Íntima, y funciona muy bien en entradas más cortas.
  • Bésame mucho — Consuelo Velázquez. Un clásico que no falla y que suena a boda de las de siempre, en el buen sentido.

Y A Thousand Years también la canto en español, si preferís la letra traducida.

Si buscáis algo más original

Hay parejas que no quieren la canción que ha sonado en las tres últimas bodas a las que han ido. Lo entiendo, y tiene dos caminos.

El primero es tirar de las menos escuchadas que ya están en el repertorio: Angel de Sarah McLachlan sorprende porque casi nadie la espera, y Hallelujah en una civil, sin el peso de la iglesia, suena distinta.

El segundo es el bueno: vuestra canción. La que suena en el coche, la del primer viaje, la que os pusisteis sin querer en un bar. Esa no la tiene nadie más, y con cuatro semanas de margen la preparo sin coste. Es lo que más original puede sonar en una entrada, y no porque sea rara, sino porque es vuestra.

La entrada no es el único momento

Algo que muchas parejas descubren tarde: una ceremonia tiene varios momentos musicales, y repartirlos queda mucho mejor que concentrarlo todo al principio.

Los habituales son la entrada, la firma de los testigos (ahí la música tapa un silencio que se hace largo), y la salida, que pide algo alegre para que la gente salga con energía. Con tres canciones se cubre una ceremonia entera sin que sobre ni falte.

¿Y si nuestra canción no está en el repertorio?

Se aprende. Si hay una canción que es vuestra, la que sonaba cuando os conocisteis o la que os ha acompañado, esa es la que tiene que sonar, no una de una lista.

Con cuatro semanas de antelación la preparo sin coste adicional. Solo os pido ese margen para trabajarla bien: sacar el tono que os encaja, preparar la base y ensayarla hasta que suene como tiene que sonar.

Un consejo final

Elegid la canción por lo que significa para vosotros, no por lo que quede bien. Las entradas que más emocionan no son las más espectaculares: son las que tienen una historia detrás. Y eso se nota en la cara de los invitados, que os conocen.

Si estáis en ello y no os aclaráis, escribidme y lo vemos juntos. Suelo mandaros el repertorio completo con la propuesta, y muchas veces la canción aparece hablando cinco minutos.