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Rocío Hernández
Sobre mí

De La Voz al altar

Os cuento quién soy.


Para mí cantar nunca ha sido una decisión

Es lo que hago desde que tengo memoria, y en realidad desde antes.

Mis padres me ponían música con unos cascos cuando todavía estaba en la barriga de mi madre, y cuando llegué al mundo fue lo único que me calmaba. De pequeña no paraba de cantar por casa: en la cocina, en el coche, en la ducha.

Rocío Hernández cantando con un vestido blanco, con los neones del local al fondo
Rocío Hernández de niña, vestida de Estrella de la Navidad, en el escenario de Cortylandia en 2014

En este mundo se aprende a base de noes: te curten y te quitan el miedo.

Fue mi padre quien me descubrió a la que sería mi referente musical durante años: Leona Lewis. Aquello lo cambió todo. Fue la que me hizo querer cantar de verdad, y desde niña me prometí que algún día cantaría una canción suya. Con once años entré en una academia de canto y me formé allí unos cinco años. El resto ha sido mucho oído, mucha técnica y muchísimas ganas.

Mi primer escenario de verdad fue Cortylandia, el espectáculo de Navidad de El Corte Inglés en pleno centro de Alicante. Hacía de Estrella de la Navidad y cantaba delante de toda la gente que pasaba por allí.

Después vinieron los concursos. Algunos memorables, como Vive la Voz y Cántame Kids, que gané los dos. Y muchos otros a los que vas con toda la ilusión y de los que vuelves sin nada.

Y son justo los que te enseñan a seguir presentándote. A La Voz Kids me presenté tres años seguidos hasta que entré en 2017. Llegué a la final, y fue una experiencia única: se vive todo con una emoción y una intensidad que no he vuelto a encontrar en ningún sitio. Es magia pura, aunque no deje de ser televisión.

En 2020 me animé a volver, ya de adulta, y me presenté a La Voz. Allí cumplí por fin la promesa que me había hecho de niña y canté Homeless, de Leona Lewis, en las audiciones a ciegas. Fue una etapa muy distinta, más exigente, con un nivel altísimo y mucha competencia, y eso también enseña. De las dos salí aprendiendo, y conociéndome un poco mejor.

Mi paso por la televisión

De los programas a las bodas

Homeless

Audiciones a ciegas · La Voz

I'll Never Love Again

Asaltos · La Voz

La Voz Kids · La final
Rocío Hernández sentada en un taburete, con el micrófono en la mano, en un local en penumbra
Rocío Hernández con Antonio Orozco en el plató de La Voz Kids

Desde hace cinco años canto cada fin de semana en Pepito Brillo, un restaurante con espectáculo en directo en Alicante. Son cientos de actuaciones entre comidas y cenas, y es donde de verdad he aprendido el oficio: a leer una sala, a sostener un silencio, a hacer mía una canción que he cantado cien veces pero que, para quien la escucha esa noche, suena por primera vez.

Y aquí es donde entran las bodas, la etapa en la que estoy centrada ahora y en la que quiero volcarme por completo. Desde que empecé en esto siento que he encontrado mi sitio. Soy una enamorada del amor, de las que lo idealizan todo, y cantar en el día más importante de una pareja no es para mí un trabajo más.

Y si al final soy yo quien canta en la vuestra, por mi parte me encargaré de que todo salga perfecto.

Os prometo que la viviré casi tanto como vosotros.

La entrevista

Una conversación

Sobre música, bodas y la emoción del directo.